Con los ojos de... Ildefonso Aguilar
Lanzarote es un espacio absolutamente único. Bajo mi punto de vista, su geografía y su paisaje es lo que más hace reconocer la personalidad y la identidad de esta isla.
Dentro de la multitud de paisajes que hay en un espacio tan reducido como es la isla, desde luego se pueden encontrar emociones de diversa índole, todas muy fuertes, todas muy puras, y todas nos llevan de alguna manera a un mundo primitivo, a un mundo natural, dónde la soledad y la austeridad del paisaje es lo más significativo.
A mi particularmente me emociona y me atrae de una forma muy especial el tuvo volcánico de La cueva de los Verdes. El aislamiento tan fantástico que produce su visita y el sentirte dentro, una geología tan pura, tan natural, tan características de estos tubos volcánicos, pero tan difíciles de encontrar en otras partes del mundo. Es uno de los parajes que más me atraen.
Bajo otro punto de vista, no sólo el paisajístico, sino el humano, La Geria es como el gran punto dónde se personaliza tal vez más Lanzarote.
Si hay un paisaje que identifique plena y exclusivamente a la isla yo creo que es la Geria, por su forma de agricultura, por la negrura de su paisaje, por la belleza de los perfiles de sus montañas, y el trabajo del hombre allí tan duro, tan representado, y que significa tanto para la isla.
Y por supuesto no se debe eludir ni descartar, y sobre todo yo, que específicamente he trabajado como pintor con un tema casi exclusivo que es el volcanismo de la isla, y su parque natural de Timanfaya.
Especialmente dentro de este mundo volcánico lo que más me atraen son las áreas de cenizas volcánicas y de sus dunas.