Naturaleza
Lanzarote posee una gran cantidad de recursos naturales que convierten a la Isla en un enclave idóneo para disfrutar del contacto con la naturaleza y de un amplio abanico de posibilidades y actividades que realizar.
El paisaje define la personalidad de Lanzarote. Volcanes y agricultores son los artífices de un medio físico que invita a ser contemplado y disfrutado desde la certeza
de que se trata de un territorio portador de una belleza distinta a cualquier otro en el planeta.
Tambien destancan los mares de lava y la gran variedad de la flora y fauna, así como espacios protegidos que poseen un una gran calidad natural y ambiental.
La vegetación en la isla luce de manera evidente, la impronta volcánica nos remite a fuegos y quemaduras recientes. No parece de antemano que pueda poseer alguna representación del mundo vegetal.
Es bien cierto que no es una isla de significante vegetación, más bien de mato bajo, de yerbas de pedregales.
Aunque se podría desarollar un buen listado de plantas y liqúenes dignos de mención, máxime cuando algunos de éstos resolvieron en el pasado la economía insular, caso de la orchilla y de la barrilla, la primera para la fabricación de tintes y la segunda destinada a la obtención de sosa cáustica.
La tierra, el mar y el aire de Lanzarote están más habitados de lo que la gente, con una simple mirada, llega a sospechar. Vemos con mucha facilidad a los grandes animales, el camello, el burro y la cabra, pero a estos mamíferos los acompañan, como habitantes de esta isla, invertebrados, crustáceos, reptiles, aves y peces.
Así desde la pequeña cochinilla (Dactilopius coccus) hasta el camello, pasando por el guincho (Pandion haliaetus haliaetus), águila pescadora y símbolo heráldico de Arrecife, las coloridas viejas (Sparisoma cretense), el Lagarto de Haría (Gallotia atlántica) y las lapas y burgaos se van presentando en Tesoros de la Isla los habitantes de la más oriental de las Canarias.